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lucille
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miércoles, 31 de diciembre de 2008
Se encontraban solos frente al abrumador y poderoso fuego. Ella tenía la mirada perdida en aquellas llamas que le obligaban a adentrarse en un pasado casi cercano. Él, en cambio, se mostraba tranquilo, plácido y protegido pero solo tuvo que girar el rostro hacia su izquierda y contemplar a aquella preciosa mujer. Entonces, su mente comenzó a transfigurarse.
-¿Qué te ocurre cielo?
-Sabes que detesto la Navidad. Echo de menos una familia que me dio la espalda. Me siento apenada y atribulada.
-Acércate a mí y pega tu cara a la mía. Deja que mis ojos enfoquen ese mundo de humo de colores. Humo repleto de sueños y cantos de sirena.
-¿Dónde aprendiste tanta palabrería?
-Eso ahora carece de importancia. Sabes que siempre me gustó regalar tu oído y tu gran corazón. No pienses tanto cariño porque pensar es nefasto para la salud, bombas de la memoria. Eres hermosa y joven. Aprovecha el momento y tómate una copa conmigo estas Navidades, es Rioja.
Él sonrió tímidamente y con un guiño de ojo y una leve caricia en la mejilla consiguió toda meta propuesta, como siempre lo hacía. Ella se dejó arrastrar por su viva y profunda mirada y por su incansable sonrisa y se echó a sus fuertes brazos mientras iba adentrándose en su cuerpo, solo unos segundos antes de que comenzara a besarlo y a desnudarlo a su antojo.
Vuelve a casa vuelve… Por navidad... Mucho amor veo yo: como te echaba de menos, aiiii hace cuanto que no nos veíamos, que guapa estás, que ganas tenía de verte… ¿Cuántas veces habremos oído las típicas frasecitas tontas usadas para quedar bien? Supongo que miles de veces y ¿Por qué? ¿Amor o falsedad? Esa es la gran pregunta.
Si tanto me echabas de menos ¿Por qué no me has llamado?, ¿Por qué no me saludaste el otro día en la calle?, ¿Por qué? Me gustaría saberlo. Hoy 31 de Diciembre todo es diferente, los bares están llenos de gente, las calles iluminadas, sonrisas, niños jugando con bengalas, confetis… La gente parece no tener problemas, parecen felices, parece que se quieren ¿No? Parece… Como el refrán dice: nada es lo que parece.
Piénsalo, al menos en mi familia hay personas a las que solamente veo en navidad y luego ¿Qué? Tengo que fingir sentir aprecio, amor, apego, afecto… yo creo que no. Al menos no lo hago, simplemente porque no lo siento, en mi opinión las personas que realmente te quieren son aquellas que día a día te lo demuestran, se preocupan cuando te ven mal, te felicitan por tu cumple, te cuidan cuando lo necesitas… Los que de verdad sabes que siempre te querrán y estarán ahí para TODO y no aquellos que simplemente son alguien, porque la sangre te une a ellos si en realidad no te conocen. No eres nadie en sus vidas.
Visitando Internet he visto escrito en un blog: “¿Qué es la Navidad?, puedo decir que Navidad son las reuniones familiares, el festejo con amigos, las sonrisas, acompañar, ayudar... En síntesis... Navidad es Amor.” ¿Navidad lo mismo que amor? ¡Cómo nos gusta ver el mundo en rosa! Es más fácil, pero la vida, la realidad no son fáciles. Tenemos que luchar por lo que queremos al mismo tiempo que ayudamos, protegemos y demostramos nuestro amor a esos que yo llamaría amigos y no familiares.
Creo que muy pocas veces me he hecho esta pregunta: ¿Qué pasaría si la navidad no existiera? Se desvanecerían ilusiones, ilusión porque te toque la lotería, porque te regalen lo que tanto has deseado, porque el siguiente año sea mejor, porque tengas buena salud y amor, etc. ¿Navidad el amigo o la amiga de los ilusos? La falsedad nos inunda con ilusión y amor. Y de consumismo por supuesto, como Melendi dice en una canción: la navidad la ha inventado el Corte Inglés.
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ane
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martes, 30 de diciembre de 2008
Enciende el televisor. Sí, lo has escuchado bien, enciéndelo. ¿Qué ves? Historias completamente irreales, amasadas con mentiras y decoradas con diminutos, pero a la vez tan fácilmente visibles, trocitos de desesperación.
Encima de este pastel que aunque una vez fue rosa su color se ha convertido en gris, una princesa aguarda a su príncipe azul. Sin embargo, ella sabe que el azul no es el color más apropiado para definir su estado emocional ya que es simplemente una absurda cenicienta, que vive en un cuento de papel. Su rostro aparece iluminado por una infinitesimal sonrisa que intenta acallar todo tipo de rumores. Aún así, la aparente alegría no es más que una de las muchas máscaras que ha intentado conquistar por miedo a los rumores. Por otro lado, su corazón está gimiendo de dolor, rogando a la princesa que se arme de valor y que enseñe su tan destrozado rostro. Pero ella no puede, teme lo peor, perderlo todo.
No lo entiendes, ¿verdad? Todo esto te resulta completamente desconocido, ¿acaso me equivoco? Pues bien, a mucha gente se le hace muy familiar esta historia, ya que son ellas mismas las que experimentan este episodio. Son las tan conocidas caras que protagonizan los programas televisivos. Y ahora tú me dirás: ¿Pero de qué se quejan? ¡Si lo tienen todo! Puede que no les falte ningún lujo material. Con todo el dinero que poseen, son las únicas que pueden adueñarse de esos bolsos tan caros, mientras que nosotros debemos conformarnos con babear frente a los escaparates, sabiendo que, por muchas horas extra que metamos, nunca seremos capaces de comprarlos. Pero, ¿es que alguna vez nos hemos parado a pensar lo que ellas dan a cambio de toda esa fortuna? Ahora estarás pensando: ¿Pero qué dice esta loca? Si no me crees, vuelve a encender la televisión. Elige tú el canal. Ahora, fíjate en el aspecto físico de cada una de las que aparecen en ese programa. ¿Les sobran un par de kilos? Más bien yo diría que les falta carne por todos lados. ¿Y eso por qué? ¿Es que con tanto dinero se alimentan de billetes?
La sociedad es muy exigente y, sin que nos demos cuenta, pedimos cada vez más a las personas que tienen todo su empeño dirigido al espectáculo. Así mismo, si estas chicas quieren triunfar deben pasar por un durísimo calvario. Si tienen suerte, se darán a conocer y será entonces cuando comiencen a ganar lo que yo llamaría “dinero de verdad”. Pero la fama está formada por cenizas y éstas, al igual que vinieron se irán tras una ráfaga de viento. Es por esto que las afortunadas no pueden dar la batalla por vencida, tendrán que seguir siendo las famosas chicas explosivas de siempre. Y cuando las primeras arrugas aparezcan en sus rostros deberán someterse a las tan dolorosas operaciones estéticas. Nadie dijo que fuera fácil ser una princesa pero, ¿todo para qué? ¿Es que la fortuna da la felicidad? Mira, no voy a negar que el dinero sea necesario para la supervivencia. Aún así, “Don Dinero” es muy peligroso y sólo acaba destruyendo a quien lo posee con exceso. Cuando nos convertimos en esclavos de lo material nuestra felicidad empieza a desvanecerse, pero, aunque el sol sea capaz de aparecer y desaparecer de nuestros días, la alegría en estos casos no tiene ese poder y nos destruye, por dentro y por fuera... Hasta dejarnos completamente vacíos.
El día 24 de diciembre, cuando venía el “Olentzero” iba dando un paseo con mi abuela y mi hermana y sentí curiosidad por cómo sería ésta época en sus tiempos, así que me aventuré a preguntar y mi abuela nos condujo a mi hermana y a mí a aquella época:
Cuando mi abuela era pequeña vivía con toda su familia: tíos, abuelos, primos, padres, hermanos… en una casa de un pequeño pueblo de Burgos. Allí pasaban todo el año, ya que en aquella época a parte de que no había medios de transporte necesarios para viajar, no tenían dinero más que para comer y vivir el día a día. Su familia era humilde y pobre, como la mayoría de los pueblerinos. Pero aun así la navidad seguía siendo un momento de felicidad y alegrías para todos. Todos los niños de la familia esperaban ansiosos que empezara a nevar para poder hacer peleas de nieve y la llegada de Papá Noel (en Burgos no hay “Olentzero”).
Cuando por fin caían los primeros copos de nieve del año, y esta cuajaba, los niños salían a la calle para organizar entre todos: peleas de bolas los más rebeldes, y crear muñecos de nieve los más ingeniosos y ángeles en la nieve los más creativos.
Pero os lo estáis imaginando mal, ya que los niños no salían con botas, medias, leotardos, bufandas, guantes… Los niños tenían un poco más de suerte que las niñas ya que estos vestían pantalones, zapatos y calcetines; pero las niñas vestían faldas que apenas les llegaban por las rodillas, calcetines cortitos y finos y zapatos -No me puedo ni imaginar el frío que pasaban en aquellos tiempos.-. Así que cuando volvían a casa, se ponían todos al lado del fuego a calentarse y por el cambio brusco de temperatura les salían sabañones.
Tras jugar varios días con la nieve, los niños esperaban ansiosos el día que llegara Papá Noel con los regalos para todos. Hoy en día los niños escriben cartas inacabables de juguetes y cosas innecesarias que muchas veces acaban abandonadas en el fondo de algún mueble. Pero antes no se escribían cartas – supongo que esto pasaría en las familias pobres- y todos los primos y hermanos recibían los mismos regalos de sus abuelos.
Día 25 de diciembre, todos los pequeños de la casa corrían al salón para recibir –no abrir- sus regalos. Ya sabían lo que les iba a tocar, todos los años lo mismo, pero ellos seguían recibiéndolo año tras año con más entusiasmo. Cada niño de la familia tenía: una o dos castañas, una o dos nueces, una peseta y algún dulce casero que les preparaba la abuela para desayunar. Los niños que eran malos, los que se habían portado mal, ni siquiera recibían eso, tan solo carbón, o alguna piedra –pero no como las dulces de hoy en día, sino de verdad-.
No recibían más y tampoco pedían ni necesitaban. Nosotros, en cambio, cada vez somos más pedigüeños y con sumistas. Cuando mi abuela terminó de contarme la historia me quedé perpleja, ¿Cómo pueden haber cambiado tanto las cosas en menos de sesenta años? ¿Cómo nos hemos convertido en esto? Estuve toda la noche reflexionando y llegué a la conclusión de que somos muy egoístas, y muchas veces gastamos el dinero a lo tonto. Pero que le vamos a hacer, estamos tan acostumbrados a esto que como nos quiten un solo regalo somos capaces de enfadarnos.
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lucille
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lunes, 29 de diciembre de 2008
Ayer vi una película en el cine en la que un niño decía que la lección más importante que una vez le enseñaron era la de contar historias, cuentos. Y me detuve a recapacitar durante un momento. ¿Qué es un cuento? Intenté hacer un balance sobre todos los cuentos que había leído o me habían contado en mi vida pero me di cuenta de cuánto cuesta hacer una aproximación valorativa a ese género de tan difícil definición, tan huidizo y efímero en sus múltiples aspectos y tan secreto y replegado en sí mismo, caracol de palabras, laberinto del lenguaje, hermano misterioso de la poesía. No llegué a alcanzar ninguna idea o evaluación concreta sobre el cuento, pero de lo que sí estuve segura era de la magia que contenía y de lo que ésta producía en las personas.
En toda infancia hay un cuento de cama y en todo desarrollo y madurez existe un relato mágico, lleno de grandes estrellas que permanecen siempre en la memoria. Y, fundamentalmente, estas razones son las que hacen que el cuento tenga un papel primordial en nuestras vidas. Consigue regalarnos momentos luminosos, instantes de plenitud y de totalidad, instantes de ilustración y sabiduría. Cuando lees un cuento o te lo cuentan, tu cerebro se relaja y es como si desconectara de la memoria, algo así como dormir con los ojos abiertos. Algo tan increíble que logras evadir la pena negra, y la plena conciencia de lo que te espera no se precipita en ti mientras permanece en tu mente.
Gracias a los cuentos, multitud de civilizaciones han sabido cómo seguir sus pasos hacia delante y por eso creo que esas narraciones tienen un punto de realidad a pesar de que puedan ser fabulosos e ilusorios y, como dice Julio Cortazar, existen ciertas constantes, ciertos valores que se aplican a todos los cuentos, fantásticos o realistas, dramáticos o humorísticos y esos valores son los que dan a un buen cuento su atmósfera peculiar y su calidad de obra de arte.
Hay una de las canciones de Sabina que dice: “cómo huir cuando no quedan islas para naufragar”. Bien pues un cuento es capaz de convertirse en esa isla casi imaginaria a la que viajas mientras la noche llora lágrimas blancas sobre la ciudad. Consigue que una explosión de luz te empape la mente de sueños interminables y aunque la historia finalice en un sol vengativo que se oculta, como cada día en la vida de los humanos, logra por breves minutos lo que de muy pocas formas se puede conseguir: integridad en un mundo mágico e irreal.
Por todo ello, creo que el cuento es un género prácticamente imposible de encasillar, algo así como un temblor de agua dentro de un vaso de cristal, una fugacidad en una permanencia, una opción C entre dos alternativas. Por este motivo me quedaré con la idea de que el cuento nunca carecerá de singularidad ni particularidad y como decía el final de la película, aprender a contar un cuento es vital porque hace que la gente se sienta de su tierra, siempre.
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Ander
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sábado, 27 de diciembre de 2008
Muchos de vosotros, seguramente, os consideráis ateos. Criticáis duramente a algunos que creen en Dios y debéis saber que en estas épocas del año no hacéis más que apoyar su alabanza a Dios. Y en estos momentos muchos de vosotros estaréis pensando que lo que digo es una tontería, y probablemente pueda serlo, pero no hago más que poneros al corriente del significado de vuestros actos. Sólo una pista: “Christmas” del inglés -> “Christ”=Cristo y “mas”= celebración. Y además sabéis que el día 25 de diciembre es el nacimiento de él. Reflexionar un poco sobre eso y después seguid leyendo.
Todos los elementos y las tradiciones que invaden nuestras vidas en estas fechas, tienen una relación directa con el cristianismo, y esa es la parte que se nos mantiene oculta. En los periódicos, en las revistas, en la televisión, es decir, en todos los medios de comunicación se habla de la Navidad como festividad y época de consumo (con lo que no me pienso meter ahora). Pero aún así, meten la pata en decir “Navidad” en vez de “Fiestas invernales” que es como se debería de decir. Aquí un ejemplo de este fallo:
Prestad atención que al final se menciona la Navidad, y esa misma canción es cristiana, al mencionar a la virgen, la Gloria, Alleluia, Jesus, Cristo... es decir, es 100% religiosa y aun así la emiten por la televisión. ¿Es esto normal? Y, ¿justo?
En la historia las Navidades, es decir, el nacimiento de Jesucristo, no es lo único que se celebraba. Los romanos celebraban el nacimiento de Apolo y Helios, los germanos y los escandinavos celebraban el nacimiento de Freya, diosa del Sol, para los mejicanos ese Dios del sol se llamaba Huitzilopochtli, para los Incas Inti, Mitra para los persas… Pero aun así, en esta sociedad tan progresista y abierta a nuevas ideas, sólo se celebra públicamente el nacimiento de Jesucristo. ¿Acaso los demás que no crean en eso no tienen derecho de adornar las calles a su gusto? Y si eso no fuese así, ¿no se debería de prohibir también poner Belenes, árboles de Navidad y colgar campanas por las calles?
De la misma forma que se consideran vuestras quejas ante cualquier injusticia o desigualdad, los que practican diferentes religiones también deberían de quejarse y exigir adornar las calles de forma unánime. Deberían gritar sin escrúpulos y con seguridad y no abandonar hasta que les den una respuesta.
Todo esto, ha sido tratado en varias ocasiones y en una de ellas, en 1647, llegaron a prohibir las Navidades. Al de 30 años, en Boston, fue tomado también como ilegal. Estas medidas se fueron abriéndose camino por todo el mundo hasta que en el siglo XIX se empezó a hablar de la extinción de las Navidades.
Pero el duro trabajo de muchos cristianos como el muy conocido Charles Dickens con Un cuento de Navidad (1843) recuperó la tradición que hasta hoy en día conservamos. Pero, ¿hasta cuándo? Porque, las razones por las que esos acontecimientos tuvieran lugar perduran en la sociedad de hoy en día. Entonces, ¿no se debería de tener en cuenta?
No quiero que penséis que quejarse de ello no solucionaría las cosas, sino todo lo contrario. Debéis intentarlo, esforzaros por ello y por lo menos aseguraros de que se os escucha.
Tampoco quiero llegar hasta tal punto que despreciéis y abandonéis la celebración de las Navidades - siempre en mayúscula si os habéis dado cuenta. Lo único que quiero trasmitiros es el conocimiento necesario para entender lo que celebráis, para que respetéis otras formas de pensar. Espero que Olentzero se haya portado muy bien con vosotros y que los magos de Oriente también lo sean. Si os habéis dado cuenta, he mencionado un error más relacionado con estas fiestas y es que he dicho “Magos de Oriente” porque es en la Biblia de donde se han dado a conocer y no se habla más que de “Magos de Oriente”, es decir, que sean tres y además reyes no es más que un mito. Es decir, el nombre de “los tres reyes magos” y “Santos Reyes” es de más tarde. Luego, no cometáis el error de llamarlos así, ¿vale?
Si os ha quedado claro, me gustaría despedir este año deseándoos unas felices FIESTAS y prospero año nuevo.
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Anónimo
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lunes, 22 de diciembre de 2008
A causa del aburrimiento y esta gripe que me quita la vitalidad de mi cuerpo, ayer vi una película que grabo mi madre, "La extraña que hay en ti" protagonizada por JodieFoster, increíble actriz por cierto. La película trata sobre una locutora de radio Erika, que vive felizmente comprometida con su pareja. Los dos estaban dando un paseo agradable con su perro por el parque cuando les asaltan 3 hombres. Después de una tremenda paliza ella acaba en coma y el muere. Al despertarse del coma y volver a su casa el miedo es tal a salir a la calle que compra una pistola para sentirse mas segura, y lo que al principio era un seguro de vida se convierte en un arma para vengarse. Ya que la policía de Nueva York no le da importancia a su caso, se toma la justicia por su mano y emprende la búsqueda de los asesinos de su novio.
Cuando termine de ver la película no pude evitar enredarme en reflexiones acerca de la justicia. Las leyes son iguales para todos los ciudadanos, pero todos los ciudadanos no somos iguales. Lo que nos diferencia es la forma en que vivimos, nuestra cultura, nuestro nivel económico y hasta nuestra historia. La ley se aplica igual a dos personas que hayan tenido una historia muy distinta, y quizás por eso la justicia no puede ser justa.
A menudo vemos en la prensa informaciones relativas a delitos que nos escandalizan, porque se cometen sobre personas indefensas, menores, niños...etc delitos que dañan moralmente de por vida a una persona, como la violación o los malos tratos.
Si nos pusiéramos en la piel de un padre que ha perdido a un hijo porque un pederasta abuso de el y lo mato para no ser descubierto, posiblemente encontraríamos sentimientos de venganza dificiles de controlar. Por eso , y porque vivimos en sociedad, es tan importante la educación y el respeto por la leyes, sin eso seria difícil vivir en libertad.
Si cada uno se tomase la justicia por su mano, vivir en sociedad seria imposible, viviríamos con miedo y nos aislaríamos de las personas que nos rodean.
Como dice MahatmaGandhi "Ojo por ojo, y el mundo se quedara ciego".
Que mejor que otra historia oriental para retomar el recuerdo de libros que
fueron importantes. Belver Yin se vendió con el boca a boca, era una
historia ...