Hoy en día la esperanza de vida de las mujeres es de 87 años, cuatro años por encima de la de los hombres. Esta elevada cifra de longevidad es mucho mayor que la de hace años y los ancianos y ancianas cada vez son más en nuestro país.
A parte de esto, las personas de la tercera edad entre los 75 y 80 años comienzan a sufrir discapacidades. Qué hacer con estas personas de avanzada edad es la duda de muchas familias.
Antiguamente las personas nacían, vivían y morían en sus casas, a nadie se le pasaba por la cabeza llevarlas a una residencia ,ya que cuidar a los mayores era parte de la tradición y, a veces, también se consideraba una obligación moral .
En cambio, en los últimos años, cada vez más familias mandan a los mayores a asilos.
Las causas de este cambio social pueden ser varias. En primer lugar, el hecho de que la mujer , sobre la cual recaía casi siempre el cuidado de los ancianos, se haya incorporado al mundo laboral en las últimas décadas impide que pueda seguir haciéndolo.Esto no debería ser interpretado como una crítica, ya que la proyección social de la mujer ha sido importante para su desarrollo personal y para conseguir su autonomía. Lo que habría que hacer es que otros sectores sociales se implicaran también en el cuidado de los ancianos y así conseguir que este trabajo no sea considerado como responsabilidad exclusiva de ellas.
En segundo lugar, hoy en día se busca cada vez más la comodidad y el placer, el hedonismo es una filosofía en aumento. Como consecuencia de ello, cada vez tenemos menor capacidad de sacrificio y huimos de todo lo que nos resulta desagradable: enfermedad, vejez, muerte..., sin darnos cuenta de que muchas veces el ayudar a los demás nos puede llenar de satisfacción y resultar muy gratificante. En el caso del cuidado de ancianos, habría que decir que esta actitud altruísta debería ir acompañada de ayudas sociales y apoyo psicológico a los cuidadores.
Puede que todo esto nos haga pensar en qué haremos nosotros cuando tengamos que enfrentarnos a nuestros propios ancianos y en ese momento tendremos que valorar las ventajas y los inconvenientes de las diferentes alternativas.
Los abuelos de mis padres vivieron con sus hijos, mi abuela hoy en día a sus 87 años vive sola en su casa . ¿ Qué pasara con mi madre?
No es lo mismo
Publicado por Lila en 7:49 | Etiquetas: consumo, Navidad viernes, 12 de diciembre de 2008Pero lamentablemente, son menos las personas que buscan ese lado de la navidad. El consumo se ha convertido en un factor muy importante en estas fechas del año. Ya no es lo que era. No nos conformamos con una buena comida acompañados por nuestros seres mas preciados; no, queremos algo más, algo material. Nos hemos vuelto esclavos del consumismo. Y me incluyo ya que en menor o mayor medida todos hemos caído en esa red. Los perfumes, juguetes, videojuegos...etc se han convertido en los reyes de la navidad. Y encima dicen que estamos en época de crisis, ¿quién sabe hasta dónde llegará? Quizás nos tendríamos que ir acostumbrando a tener menos y a valorar más otras cosas de mayor importancia en mi opinión. Nuestros abuelos no tenían todo lo que tenemos ahora. Pero nadie dice que no fueran felices. Es más, seguramente disfrutarían más de lo que lo hacemos nosotros, sin depender de ningún consumismo.
Hace un par de semanas compré el segundo libro de Stieg Larsson, que se titula "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina".
Es una pena que su autor muriera de forma tan repentina y que sólo nos dejara tres libros para disfrutar de su escritura, una de ellas la que acabo de mencionar, que sería la segunda. La primera novela sería "Los hombres que no amaban a las mujeres". Y la tercera que está aún por publicarse, "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Todas ellas contienen un tema en común: el maltrato hacia las mujeres.
No he creado este post para hablaros del libro ni del autor, sino para que os informe de la situación actual en la que se basa la novela y mostraros mi opinión acerca de ello. Pero antes, quiero que leáis este fragmento del prólogo de la novela para que comprendáis que es lo que me ha empujado a escribir sobre ello:
"Lo vio empapado de gasolina. Podía sentir la caja de cerillas en la mano. La movió. Produjo un sonido áspero y seco. La abrió y eligió una. Le oyó decir algo pero hizo oídos sordos y no escuchó sus palabras. Vio la expresión de su rostro cuando acercó la cerilla al rascador. Fue como el prolongado estallido de un trueno. Todo ardió en llamas."
Al leer ese fragmento, no oculté el pánico que me transmitieron esas palabras. Pero decir que a medida que seguí leyendo, ese miedo se convirtió en temor, y al final en repugnancia. La aversión que sentí hacia aquel hombre al que torturaba de tal macabra manera no hizo más que agravar ese desprecio que sentí hacia él. Hasta tal punto que al leer que se trataba de una niña que apenas tenía 13 años, no he podido encontrar palabras para describirlo.
Este pensamiento pasa por las cabezas de varias mujeres a diario. Pero lo peor de todo es que no lo sabemos. ¿Acaso creéis saber cuantas mujeres son violadas al día? ¿Sabéis que muchas personas temen tanto a la persona que les tortura, que no se atreven ni a mirarle a los ojos? Por lo menos, ¿sabéis que esto es real?
El otro día escuche por la radio que en Bolivia se registran 4 violaciones diarias, y que se estima que sólo el 10% son notificadas a las autoridades. Puede que penséis que esto no os incumbe, al no tratarse de nuestro propio pueblo, pero deciros, que esto no sólo sucede en América del Sur, sino en Europa y a nuestro propio alrededor también: en Inglaterra subastan a las mujeres en pubs, mujeres de Albania viajan por todo Europa como mercancía... Con ello, lo que quiero que entindas, es que tú también estas involucrado.
A algunas las obligan por la fuerza, y no podemos hacer nada por evitarlo al no saber de quienes se trata. Pero muchas otras lo hacen por voluntad propia, y esto es lo que nos incumbe a todos nosotros. Casi todas las que recurren a este negocio tratan de seguir adelante con su vida de la única forma que les permiten, prostituyéndose. Y además, siendo vendidas como género de carnicería. Pero lo peor es que la gente les ofrece ese trabajo, otros hacen uso de él, otros se aprovechan de ese negocio... Si pudiésemos hacer que estas personas se sintieran culpables, si consiguiésemos hacer desaparecer por completo este oficio, si alguien desenmascarara al culpable de todo, si tan sólo hiciésemos algo... todo se solucionaría.
Hasta hace poco todo esto me era totalmente desconocido. Había visto películas, lo había oído en las noticias, lo había leído en alguna revista... pero nunca antes me había puesto en el pellejo de esas miserables mujeres y desdichadas niñas. Y entonces todo se convirtió en algo dolorosamente real. Entonces entendí que ellas no pueden hacer nada por resolverlo, que no está en sus manos volver al pasado y no tomar el camino que destruyó sus vidas. Tampoco les es posible encararse a su superior y negarse a seguir trabajando en ese negocio. Por eso, he decidido hacer lo que está en mis manos por ayudarlas: dar a conocer su situación, luchar por su libertad, ser testigo de las injusticias que sufren.
Con esto, lo único de lo que os advierto es de lo siguiente: los humanos no son simple mercancía, no son objeto de ninguna otra persona, y que bajo ningún concepto, se va a permitir que se les despoje de su libertad.
Leyendo una revista mensual sobre ciclismo he encontrado un artículo que tenia por título la siguiente frase: "Finalmente sólo ocho casos de dopaje en el Tour de Francia 2008". ¿Sólo? Creo que con que haya un caso de dopaje ya es suficiente para decir que esa cifra es impresionántemente alta. Si queremos terminar con este tema en el deporte, lo que hay que hacer es cortar el problema de raíz, cárcel directa o lo que sea.
Hay una cosa que no entiendo en la gente que se dopa, ¿por qué pagar ese peaje por una victoria falsa que igual ni siquiera llega? Otra cosa que no entiendo es como son capaces de doparse en una competición tan dura y tan vigilada como es el Tour de Francia.
Otra de las cosas que me parecen mal de que un deportista se dope, es la desolación que le producirá a una afición o incluso a un país entero. Por un momento me imagino lo que pasaría si de repente un día sale en los periódicos que los futbolistas de la selección española jugaron dopados toda la fase final de la Eurocopa en la que salieron campeones. ¿Qué pasaría? Todos los halagos que recibieron de parte de instituciones, gobiernos de otros países... se irían al traste por culpa de unos niñatos, desesperados por ganar algo en su vida, y de engordar, más aún, su cuenta corriente en Suiza. No es de recibo que teniendo a una afición que te apoya, que hace enormes esfuerzos para estar a tu lado en los mejores momentos, pero sobre todo en los malos momentos, les desilusiones porque te sentirías mal si no ganas después de haber movido a semejante cantidad de gente.Estoy completamente seguro de que los aficionados a cualquier deporte y fans incondicionales de cualquier deportista estarían más felices viendo como sufre por dar alguna alegría a su afición y terminando en una posición de lo más normal, que viendo como gana tan fácil que se descubre que ha hecho trampas.
Pero lo que más grave me parece del asunto del dopaje es que por culpa de un deportista desesperado muchas familias se quedan sin trabajo, pues los patrocinadores retiran sus ayudas, y sin ayudas no hay dinero y sin dinero es muy complicado poder pagar sueldos, por lo tanto hay despidos. Eso no se perdona con una sanción de dos años sin competir. Personalmente creo que lo que tendrían que hacer es pensar en lo que ha hecho y no volver a competir, quedarse encerrado en casa por vergüenza a que te vean por la calle.
Uno de lo
s casos de dopaje de ese Tour de Francia fue el de Ricardo Riccó, EPO CERA. Un nuevo tipo de doping que se supone que es más complicado de detectar porque su efecto empieza a partir de la tercera semana, una vez inyectado en la sangre. La verdad es que yo veía venir ese caso de doping. En el Giro d'Italia Alberto Contador le ganó casi sin tener que salir de hotel, y como en el Tour el equipo de Alberto estuvo vetado, pensaría que dopándose podría ganarlo y resarcirse de su segundo puesto en el Giro. Pues bien, dí en el clavo. Gana dos etapas en la primera semana y al día siguiente se lo lleva la policía.
Una de las soluciones que se han acordado en el ciclismo es retirarle la victoria al que se dopó y dársela al que quedo en segunda posición. Pero claro, el que quedó segundo en una etapa del Tour de Francia, por decir una carrera importante, no subió al podio ese día, ni recibió el trofeo de manos de Bernard Hinault, bajo mi punto de vista el mayor ciclista Francés de la historia.
En definitiva, creo que el tema del dopaje es algo que siempre va a estar ahí, a no ser que la siguiente generación de deportistas junto con los más jóvenes deportistas del momento, decidan cortar de raíz con el tema y acuerden medidas drásticas.





